miércoles, 1 de junio de 2011

A Jorge Luis Borges

Ser para la muerte la voluntad de vivir
la tarde que nos repite
y nos convierte en otras tardes
más extensas, la del recuerdo
y la del olvido

el norte que lucha sin cesar
la vana escritura, los espejos vacíos
la atroz erudición.
el absurdo sueño que se lleva el muro
y que lo vence

Esta Aristoteles contando con sus dedos
esta la esfinge al filo de la noche
esta Cratilo
pero es la noche de 1824
y tu abuelo en Junin avanza
junto a sus soldados hacia la guerra.
Esta el sur que voy cantando vanamente
y que me olvida en un pobre arrabal

¿Quién es el mar y quién soy yo?
El sueño de un hombre dormido
nos destruye


1 comentario:

Wendy Rufino dijo...

Este es uno de tus poemas,
que más tiempo me ha llevado comentar. Es un hermoso texto.
Hay tanto que decir y callar
ante el. Las imágenes esta vez
han tocado mis sentimientos
de manera profunda. Me han hecho
pensar tanto en mis propias tardes
repitiéndome, haciéndose otro
tumulto de tardes extensas,
de recuerdo y olvido...
mientras espero, mientras me
recuerdo tantas veces esperando
y ocurre un nuevo día.

El final, es un golpe aun más
certero...
somos tan solo el polvo del sueño
de un hombre dormido que a su vez nos destruye.

Gracias por subirlo.


=) Te amo mi poeta dormido del Sur.